alimentos con fibra vegetal

La fibra vegetal alimentaria

La fibra vegetal es celulosa y está presente en los elementos vegetales.

No es digestible, pero sí básica en nuestro proceso alimenticio.

Se encuentra en la parte externa de frutas, cereales y verduras, como en la cáscara de los granos de trigo, avena o centeno, hilos de las judías verdes o piel de la fruta.

La fibra lubrica el intestino, favorece y acelera la digestión con todas las ventajas que ello trae consigo y en su paso por el organismo, arrastra grasas y líquidos perniciosos.

La comercialización de muchos productos hace que éstos nos lleguen ya sin fibra y, por si fuera poco, nosotros nos encargamos de mandar directamente al cubo de la basura las que consiguen atravesar la barrera, al limpiar minuciosamente las judías verdes o pelar concienzudamente manzanas o peras.

Con todo ello conseguimos que, en vez de los veinticinco gramos diarios de fibra vegetal que deberían ser reglamentarios, nos quedemos en sólo ocho gramos, que es cantidad insuficiente para prevenirnos de muchos y muy peligrosos males.

La cocina es la mejor farmacia

La ausencia de fibra perdida en el proceso de refinamiento del producto o eliminada directamente por nosotros, trae consigo un claro aumento de los riesgos de cáncer de colon y ciego, enfermedades coronarias, apendicitis, flebitis y hasta obesidad, ya que una alimentación rica en residuos fibrosos contrarresta los mecanismo fisiológicos que favorecen el aumento de peso.

Empiece a defenderse

Compre pan y arroz integrales, consuma soja y por supuesto limpie, pero no pele la fruta y aunque le resulte un tanto incómodo, no elimine los hilos de su ración de judías verdes.

Los muchos y probados beneficios que puede conseguir a cambio bien merece la pena.

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