Salud y bienestar

La famosa frase «mente sana en cuerpo sano» indica una clara relación entre el bienestar físico y el vigor moral.

Hoy día las condiciones de la vida han cambiado de tal manera, que la salud física, mental y moral, se subordinan a la riqueza y a la posición social y política, y consecuentemente, se da sólo una importancia secundaria a la conservación de la salud.

El estudio de la fisiología debiera ser uno de los principios fundamentales de todo esfuerzo en pro de la educación, y que cada individuo debiera considerar su salud tan sagrada como su carácter, porque el hombre es no sólo el artífice de su propio carácter, sino que debe ser también el guardián de su propia salud y de su bienestar físico.

La salud es el beneficio temporal más preciado que el ser humano posee, y el conocer a la perfección su organismo, y conservarlo sano y perfecto, es muchísimo más importante que el conocimiento de todas las artes.

Nos hallamos en una época de progreso incesante, pues pasó ya el tiempo en que el conocimiento del modo de cuidar el cuerpo estaba reservado a solo unos pocos, que lo divulgaban según su parecer.

Estamos plenamente convencidos de que los padres debieran conocer todo cuanto se refiere al estado normal del cuerpo humano y sus funciones, y a los síntomas de las enfermedades comunes y su tratamiento, para cuidar a los individuos de la familia en las condiciones ordinarias, pues es, ciertamente, mucho más importante que la madre conozca el modo de procurar la salud a sus hijos, que enseñarles música y pintura.

En el tratamiento de las enfermedades, no hay palabras bastante severas para condenar la costumbre de medicarse a sí mismo y emplear remedios específicos.

El tomar al caso medicinas en toda dolencia leve, con objeto de ahorrarse los honorarios del médico, ha causado innumerables desgracias entre las gentes, y cuando sean necesarias las medicinas debe recetarlas un médico digno de confianza.

El objetivo del ejercicio es alargar la vida humana y mejorar su calidad de vida.

La Alimentación

El alimento, en efecto, es la fuente de toda vida, de toda actividad física o intelectual.

El arte de alimentarse bien y la ciencia de la nutrición hallan sus fuentes en la química celular.

Estudiar los propios alimentos, su composición, su asimilación y su papel en el organismo sano o enfermo, es fundamental para una buena alimentación y nutrición del cuerpo humano.

La dietética es muy compleja, a la vez cotidiana y universal, pues se aplica a todos los seres humanos.

No deben alimentarse del mismo modo la madre de familia que se ocupa de la casa, la mujer embarazada, el deportista de los estadios, el obrero de la fábrica, ni la abuela de 80 años.

Tanto al grueso como al delgado, al joven como al viejo, al trabajador manual como al jubilado, interesa conocer los principios de aquella parte de la Medicina que tiene por objeto conservar la salud a quienes la poseen, preservar de las enfermedades a quienes no la tienen, y curar a los que las padecen.

A todos nos concierne, porque nadie puede vivir sin comer.

Una buena higiene alimentaria es una esperanza de prevenir las afecciones o de mantener por mucho tiempo un buen estado de salud.

Los alimentos por tanto deben ser estrictamente observados, ya que pocos miligramos de sodio pueden agravar un edema, y unas calorías de más, impedir que un obeso adelgace.

También el impacto psicológico de la nutrición es muy importante; nace de unas costumbres profundamente arraigadas y, lo mismo que la sexualidad, a la que por lo demás está estrechamente vinculada, forma parte de la naturaleza misma del ser.

Los alimentos, por su parte, han cambiado profundamente y se estima que la mitad de los productos alimenticios que actualmente se venden en el comercio, no existían hace quince años.

Su composición es diferente, y también su modo de conservación y de preparación: el arroz, por ejemplo, ya no se apelotona, la harina no hace grumos.

La alimentación de cada cual debe variar según estos diferentes criterios.

Tras haber tomado conciencia de la necesidad de tener una alimentación bien pensada, no podemos hablar de dietética sin estudiar los alimentos de base que componen nuestras comidas.

Hay multitud de alimentos a nuestro alcance, de forma que los mostradores de nuestros mercados los presentan de forma global.

De hecho, se componen de diversos elementos que, tras múltiples transformaciones, entran en la composición de nuestro organismo.

Una vez descompuestos por la cocción y el conjunto de fenómenos digestivos, son asimilados en forma de nutrimentos a base de prótidos, lípidos, glúcidos, sales minerales, y en presencia de vitaminas indispensables, sin olvidar el agua, que compone el 80 % de nuestro cuerpo.

Todos estos nutrimentos aseguran la vida.

El ejercicio

El ejercicio es la mejor forma de adquirir capacidad física y también la calidad de vida.

El efecto beneficioso y saludable del ejercicio físico sobre la salud humana es un descubrimiento muy antiguo de la Medicina.

En efecto, el ejercicio físico alarga la vida de los que lo practican disminuyendo el riesgo de muertes y de la mayoría de enfermedades coronarias, y desde luego aumentan la capacidad de trabajo y la sensación de bienestar de quien lo practica regularmente.

El ejercicio practicado regularmente proporciona un aumento de volumen de sangre.

El movimiento activo del cuerpo o de sus partes, se lleva a cabo mediante el proceso de contracción muscular, que depende de la transformación de energía química en energía mecánica.

Un óptimo funcionalismo de los músculos y de los tejidos de sostén de las estructuras corporales, significa prevenir posturas incorrectas, dolores de espalda, atrofia muscular, osteoporosis y un sinfín de enfermedades.

También es evidente que el envejecimiento, es retrasado por el ejercicio, de modo que el ejercicio además de que suele acompañar muchas cualidades saludables, como no fumar, estar delgado, mayor actividad sexual, etc, también retrasa la vejez.

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