Cura de limón para los riñones

La corteza del limón contiene sustancias curativas que no se encuentran en la pulpa ni en el jugo.

Esto pone de manifiesto la conveniencia de la cura de limón, en la que se aprovecha todo el limón, jugo, pulpa y corteza.

Varias son las propiedades del limón, que lo hacen de gran utilidad para los enfermos de los riñones.

Es rico en vitaminas C, P, y es neutralizante de los ácidos de la sangre, y ya sabemos que cuando fallan los riñones en su trabajo hay tendencia a la acidez de la sangre.

Es purificador de la sangre, aliviando el trabajo de los riñones.

Da fluidez a la sangre, la hace más líquida, permitiendo que circule más fácilmente por los riñones.

Normaliza de un modo natural la presión de la sangre cuando es demasiado alta.

La cura de limón es útil en todas las enfermedades crónicas del riñón.

Modo de practicarla

Se practica antes de la comida y de la cena.

La dosis será de dos o tres limones cada vez.

La pulpa y el jugo del limón se toman juntos, y aparte la cáscara rallada.

Quienes disponen de una maquinilla adecuada, pueden reducir perfectamente la cáscara de limón a una especie de puré fino.

Si no se dispone de maquinilla apropiada para el caso, la cáscara del limón habrá de reducirse con el rallador corriente.

limón rallado
rallar el limón

La piel del limón debe lavarse y rasparse antes de tomarla.

Como la cáscara de limón sola resulta bastante amarga, conviene mezclarla con alguna fruta dulce, para que resulte más agradable.

Cada cual puede probar a mezclarla con la fruta que más le guste.

Especialmente agradable resulta mezclarla con plátano chafado, puré de manzana, etc.

También con zanahoria rallada se disimula su sabor amargo.

La cura se practica durante tres semanas.

Luego se descansa siete días, para reanudarla durante otras tres semanas, y así sucesivamente.

En las enfermedades crónicas de los riñones conviene continuar la cura durante mucho tiempo.

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