Cura de ajo para los riñones

El ajo goza de grandes propiedades antisépticas.

Esta cura de ajo conviene en caso de inflamación de los riñones por infección general, focos infecciosos, etc.

Pero el ajo también tiene acción benéfica en las enfermedades del riñón con presión alta en la sangre.

Modo de practicarla.

Se toma el ajo crudo en ayunas o antes de las principales comidas del día.

Se puede masticar solo, o con pan, o bien unido a pan con tomate y aceite, forma en la que resulta muy agradable.

No hay ningún inconveniente en tomarlo crudo y solo, aunque de momento irrite a algunas personas un poco la boca y las encías, poco a poco las irá fortaleciendo a medida que se acostumbren.

A quienes no les guste masticarlo, pueden tragarse sin masticarlo el ajo cortado en pequeños pedazos.

Al empezar la cura se toman uno o dos dientes de ajo cada vez.

Luego se va aumentando poco a poco el número de dientes de ajo, hasta llegar a tomar la máxima cantidad que se pueda sin notar molestias en el estómago.

Esta cantidad varía mucho de unas personas a otras.

Hay quien toma treinta dientes sin notar ningún malestar en el estómago y otros que sólo pueden tomar cinco.

Para evitar estas molestias, se suele empezar gradualmente la cura.

Cuanto más crecidos sean los dientes de ajo, tanto mejor para el efecto de la cura.

Las personas a quienes moleste mucho el sabor del ajo, pueden hacer lo siguiente, se machacan en un mortero los dientes de ajo con azúcar (por cada diente de ajo una cucharadita llena de azúcar), hasta reducirlo todo a un polvo fino.

En vez de azúcar, puede usarse miel, en la misma proporción.

La cura de ajo se practica durante quince días.

Entonces se descansa una semana y se emprende de nuevo.

Ir arriba