la cena

La cena para una digestión feliz

Al igual que en la comida principal, la fruta y las verduras crudas deben tomarse en primer lugar.

La cena puede completarse con unos frutos secos o una rebanada de pan con queso, grasa vegetal o miel.

Sopas

La costumbre de incluir sopas en el menú de la cena no es nada desaconsejable, pues un potaje de verduras o el caldo de cocción de cualquiera de ellas es algo excelente, puede sustituir al plato de verduras que viene después de la fruta.

Las sopas se han de preparar únicamente con verduras o cereales, excluyendo cualquier producto concentrado.

Añadiendo cereales como el trigo molido, pastas integrales o copos de avena a un caldo de verduras se consigue un plato casi completo y muy nutritivo.

Grasas vegetales

No deben aceptarse más que aquellas grasas vegetales que han sido elaboradas sin recurrir a la hidrogenación catalítica de los aceites que las componen y sin intervención de disolventes químicos.

Estas grasas deben haberse obtenido a partir de oleaginosas recientemente descascarilladas (no rancias) y no deben contener conservantes.

Bebidas

Aunque la alimentación con predominancia vegetal incita poco a beber durante las comidas, no deja de ser necesario proveer al organismo de los líquidos no orgánicos que se precisan para el drenaje de los desechos.

El agua de los vegetales es un líquido orgánico, una sangre vegetal y por esta razón se debe recurrir al agua de limón e infusiones diversas.

Ocasionalmente, cuando el agua de la ciudad no se pueda beber por el cloro que se le ha añadido, habrá que recurrir al agua embotellada, que debe ser lo más neutra posible.

Aparte del agua de limón, que resulta suficiente como bebida, se recomienda presentar también en la mesa diversos zumos de frutas.

Los más habituales y apreciados son sobre todo los zumos de uva o de manzana, pero pueden tomarse también otros zumos de grosella negra, grosella roja, o arándanos como agradables y verdaderos aperitivos.

Para la merienda son muy apropiados los zumos de cereza, albaricoque, etc.

Evidentemente son preferibles los zumos frescos, pero cuando esto no es posible por dificultad de conseguir frutas fuera de estación o porque no se dispone de licuadora, pueden tomarse algunos productos embotellados que no contienen conservantes.

Un zumo de zanahoria, de tomate o de una mezcla de varias verduras puede servir para comenzar la comida.

Una infusión caliente después de la cena facilita la digestión.

Puede ser una infusión de tomillo, menta, romero, manzanilla, hisopo, etc., o una simple limonada caliente con miel.

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