Beneficios del Sodio en la alimentación

Para muchos fisiólogos, el sodio es el más importante de los elementos minerales.

El organismo lo recibe en forma de sal de mesa o como cloruro sódico a través de numerosos alimentos.

Es de muy fácil absorción.

Con el sodio es tan malo excederse como quedarse corto, y lo habitual es consumir más de lo necesario.

La sal sobrante es almacenada por el cuerpo en depósitos de reserva situados en la piel y el tejido celular subcutáneo.

El exceso de sodio produce una reducción en el metabolismo de la albúmina y es especialmente peligroso para los que padecen de hipertensión.

El pecar por defecto también es malo y mucho más el suprimirlo, como aconsejan algunos regímenes vegetarianos.

Tenga en cuenta que se pierde mucha sal en la traspiración.

En tiempo cálido o trabajando con esfuerzo fisico debe complementarse la dosis.

También deben aumentar la cantidad de sodio los que padecen frecuentes vómitos o diarreas.

Escoja la sal gruesa, con su característico color grisáceo, a la demasiado refinada.

Y no olvide que, con calor las mejores bebidas no son las azucaradas, sino las saladas.

Consumo diario

De 7 a 10 gramos diarios.

Esta necesidad es mayor en los climas cálidos, debido a las pérdidas que ocasiona el sudor.

Curiosidades

Hay una gran semejanza de propiedades químicas entre sodio y potasio, pero el organismo no puede intercambiar estos dos elementos.

De hecho. un desequilibrio entre ellos puede resultar desastroso.

Combinado con el cloro regula la retención de agua en el organismo.

Combinado con el carbono forma bicarbonato sódico, que mantiene el equilibrio ácido-básico del cuerpo.

El sulfato de sodio, obtenido por el calentamiento de la sal común con ácido sulfúrico concentrado en forma de cristales blancos, se usa en farmacia como purgante.

¿Dónde se encuentra?

Sal común (sal de cocina), pan integral, queso, mantequilla. huevos, setas, espinacas, zanahorias, alcachofas, guisantes, lechugas. pasas e higos secos.

Su ausencia

Motiva la deshidratación, debilidad, fatiga, pérdida de apetito, náuseas, calambres, disminución de rendimiento en el trabajo y un menor aprovechamiento de la inteligencia.

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