Beneficios del Hierro en la alimentación

El hierro lucha contra la anemia.

Es un elemento esencial para nuestra sangre y desempeña funciones catalizadoras y de transporte de oxígeno.

Un hombre adulto posee de 3 a 5 gramos de hierro, de los que el 70 % forma parte de la hemoglobina y el resto se halla en los músculos.

Nuestras reservas se encuentran en hígado, bazo y médula ósea.

Para muchos expertos, su carencia favorece la aparición de cáncer pero eso no quiere decir que tengamos que llenar de hierro nuestro cuerpo.

Su exceso da lugar a la hemocromatosis, afección poco común, que se manifiesta en cirrosis hepática, diabetes y una característica pigmentación cutánea.

El cuerpo usa una y otra vez nuestras reservas de hierro, siendo muy escasas las pérdidas.

Estas últimas aumentan con el embarazo, hemorragias y fiebre alta.

La leche materna, pese a su gran riqueza alimenticia, es muy pobre en hierro.

De ahí que un régimen exclusivamente lácteo prolongado más de la cuenta cuando ya las reservas del lactante han sido agotadas, puede conducir a la anemia.

¿Dónde se encuentra?

Soja, judías (secas y verdes), lentejas, yema de huevo, hígado, lechuga, acelgas, pepinos, zanahorias, tomates, higos, albaricoques y ciruelas.

Su ausencia motiva

Anemia, fatiga y mayor riesgo de infecciones.

Consumo diario

Hombres: 10 miligramos.

Mujeres: 15 miligramos.

Normalmente consumimos una cantidad superior a la necesaria.

En 1909 se realizó un estudio que daba 15 miligramos diarios.

La cifra, en 1950, había subido a 17 miligramos.

Curiosidades

Ya en los primeros estudios de nutrición se descubrió que el hierro que nos llegaba a través de huevos e hígado parecía aprovecharse mejor por el organismo que el procedente de sales inorgánicas.

Ahora se ha comprobado que esta ventaja no es debida tanto al hierro como a la presencia en huevos e hígado de vitaminas, que son esenciales para la formación de hemoglobina.

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